La vida familiar y la influencia de las pantallas digitales

La vida familiar y la influencia de las pantallas digitales

El uso de las pantallas digitales en la vida familiar es uno de los problemas a los que se enfrentan padres e hijos.

La tecnología se ha convertido en un miembro más del hogar y hay que saber aceptarla y adaptarla a nuestra vida familiar. Según el informe “Impacto de las pantallas en la vida familiar” de Empantallados y GAD3, el 66% de los padres y madres considera que las pantallas ayudan a gestionar las actividades familiares pero un 44% opina que son una fuente de conflictos con sus hijos y un motivo de preocupación. La clave pasa por educar ( y autoeducarse)  hacia un uso de las pantallas lo más saludable posible.

Principales preocupaciones y medidas 

El ciberacoso y la relación con los desconocidos son la mayor preocupación de los padres.

En este sentido los progenitores están tomando medidas en en el ámbito familliar. El establecimiento de normas en cuanto al uso ha aumentado considerablemente.

Cuatro de cada diez padres reconoce tener instalados en los dispositivos con pantalla algún tipo de control parental y la mayoría saben qué hacen sus hijos en internet.

La llegada de las pantallas digitales a la vida familiar

Para la mayoría de los padres no hay recetas mágicas. La más importante tiene que ver con la maduración, carácter y situación de cada hijo. Por norma general, los padres ceden primero ante la tablet y después ante el móvil.

Las familias opinan que la edad adecuada para tener la primera tablet es a los 10 años y el primer Smartphone a los 13 años. A pesar de esta creencia, el 61% de los menores reciben su primer móvil entre los 11 y los 12 años.

En cuanto al tiempo de exposición al móvil, ésta va siendo mayor a medida que los pequeños de la casa van cumpliendo años.

A pesar de todo, la pantalla más grande sigue siendo la que más atracción genera. De media los niños pequeños y mayores le dedican una hora a la televisión.

Cultura digital familiar

Establecer unas normas de uso en el hogar, estipuladas en función de la edad y caracteres de los miembros, resulta fundamental. Es muy bueno que los padres se comprometan con este plan con la misma firmeza que esperan de sus hijos, ya que así es como verdaderamente se logra una cultura digital familiar.

El 74% de los entrevistados reconoce tener establecidas en casa reglas de uso de sus dispositivos. De ellos, más del 85% ha estipulado horarios y, en menor medida, ha definido lugares de la casa donde no se pueden utilizar los dispositivos. 

La tecnología se ha convertido en un bien preciado para todos los miembros y por eso, 2 de cada 3 reconoce usar el entretenimiento digital como contraprestación a portarse bien.

 

Todo empieza por uno mismo

La pregunta fundamental hacia un consumo saludable pasa por hacérsela a uno mismo. ¿Qué ejemplo estoy dando, cuánto tiempo le dedico a las pantallas y en qué momentos lo hago?

De media los padres realizan un uso más intensivo de las pantallas que sus hijos. Aunque el 56% cree hacer un uso saludable, 3 de cada 10 padres reconoce hacer un uso excesivo de las pantallas.

Según el estudio, los padres ven la TV y otra pantalla de manera simultánea ( un 62% de padres frente a un 45% de hijos que respondieron afirmativamente). También utilizan el móvil por la noche, ya en la cama, incluso con más frecuencia que los hijos ( un 48% de padres, en comparación con un 30% de hijos).

Por redes sociales, los padres están presentes en su mayoría en tres de las redes sociales más importantes: el 94% usa la aplicación Whatsapp. En segundo lugar, el 86% de los padres encuestados reconocen tener un perfil en Facebook. Y, en menor medida, pero con una presencia importante, el 63% afirma tener una cuenta en Instagram.

Con todo, nuestro papel como padres es dar ejemplo y hacerlo de una manera educativa. No se trata de buscar a ‘un’ culpable. La clave está en encontrar un equilibro y en DIALOGAR y ESCUCHAR a los hijos.

 

Medidas de desintoxicación tecnológica en el hogar:

  1. Más hablar y menos empatallar. Evita el uso de los dispositivos en momentos como comidas, cenas o en el coche.
  2. Controla lo que ve tu hijo. Instala un sistema de control parental. Tienes muchas apps gratuitas. Qustodio, Kids Place o Norton Family son algunas de nuestras recomendaciones.
  3. Sé mediador. Habla con tu hijo, oriéntale y establece unas normas a seguir sobre el uso de las tecnologías. Házle ver que hay más vidas detrás de las pantallas.
  4. Infórmate. Busca la opinión de los expertos. Habla con otras familias, pide consejos y comparte experiencia. Si organizan sesiones informativas en tu zona, apúntate!.
  5. Predica con el ejemplo. Sé el primero en aparcar la pantalla cuando estés con tu familia. El tiempo es oro y tu familia es tu tesoro!.